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La nieve se arremolina...
La nieve se arremolina sobre el cementerio de Ténala.
Encandemos luces para que los muertos siéntanse
menos solos, les pensamos sometidos
a nuestras mismas leyes. Las luces pestañean inquietas: los muertos quizá anhelen
compañía, no sabemos nada de sus cosas, la nieve se arremolina.
Los muertos callan como algodón. Un tropel de niños delgados acercándose
inaudibles Nos miran con atención un momento:
¿será que olvidan o que recuerdan? La nieve
se arremolina sobre el cementerio de Ténala.
Como cuando se sobrevuela una ciudad de noche
a poca altura: las luces devienen autopistas, faros
de vehículos, se llega de algún sitio.
Luego conduces el coche por una carretera, una luz más pestañeante
del remolino.
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